Un equipo de investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Santiago de Compostela están analizando el origen cognitivo del autismo, el déficit existente entre aprendizaje y la capacidad de aprender de forma inconsciente.
Se trata de clarificar que procesos cognitivos están presentes en el autismo así como el torrente de efectos que se desencadenan en este síndrome. De descubrirse que existe un déficit en el proceso de imitación entre las personas con autismo sería posible trabajar de forma temporal en sus procesos y habilidades de comunicación.
El Proyecto que se realiza de forma simultánea con la Universidad de Zaragoza y la financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación, está coordinado por el Profesor Luís Jiménez y su finalización está prevista para el 2012.
El autismo es un síndrome de origen genético y neurobiológico caracterizado por un espectro muy amplio de rasgos como problemas de comunicación y de socialización. Aún a pesar de su origen existe interés investigador por conocer sus componentes cognitivos y para estudiarlos los investigadores basan sus hipótesis en la “Teoría de los Espejos Rotos”.
Existen un tipo de neuronas más conocidas como “Espejo”, que son las que facilitan los comportamientos humanos por imitación. Por eso es un sistema muy útil para reproducir otros tipos de aprendizaje tales como el lenguaje y la motricidad, señala Luís Jiménez.
El fenómeno de la atención conjunta se inicia a partir de los 12 meses de edad y se consolida a partir de los 18 meses. A partir de ahí el aprendizaje se basa en la imitación. Así el equipo de la Universidad de Santiago de Compostela parte de la idea de que un déficit en los procesos automáticos de imitación podría desencadenar en los efectos propios del autismo, ya que cuando estos mecanismos fallan surgen problemas de aprendizaje en el lenguaje, en los patrones de habilidad motrices, dificultades para discernir que es importante de lo que no lo es. Todos estos mecanismos se aprenden socialmente por imitación, en el contacto con los demás, apunta Luís Jiménez.
martes, 30 de noviembre de 2010
La estimulación cerebral ayuda a reducir los síntomas del autismo
Los niños con autismo pueden reducir los síntomas de su condición a través de la estimulación del cerebro. El procedimiento se llama neurofeedback y se ha utilizado para tratar otros trastornos. En Venezuela, esperan comenzar su aplicación en casos de autismo en enero de 2011. Durante las sesiones de neurofeedback, los pacientes observan juegos o videos en una pantalla. En su cabeza colocan electrodos, que se conectan al equipo en el que están proyectadas las imágenes. Cada persona tiene una programación diferente, de acuerdo con la zona cerebral que se desea ejercitar.
"Es como ir al gimnasio, una especie de yoga mental", dijo el psiquiatra Pedro Delgado, presidente de la Fundación Humana, organización con más de 11 años de experiencia en la aplicación de ese tratamiento en Venezuela para tratar varias afecciones.
Robert Coben, neuropsicólogo y director del Servicio de Neuropsicología y Neurorehabilitación de Massapequa Park, en Nueva York, explicó que el cerebro de los niños con autismo puede presentar problemas en el funcionamiento de algunas zonas, por ejemplo, en el lóbulo frontal del lado izquierdo, que es responsable del desarrollo del habla durante los dos primeros años de vida; o en la unión parietal-temporal-occipital, que es crucial en la interpretación de las palabras y las imágenes; o en la amígdala, que está involucrada en la comprensión de respuestas emocionales.
Justamente, los problemas en estas y otras zonas del cerebro se relacionan con las tres áreas de desarrollo más comprometidas en las personas con algún trastorno del espectro autista: inconvenientes en la comunicación, en la interacción social y comportamientos estereotipados como apego a rutinas o movimientos repetitivos , como indica la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Lo que sucede en el cerebro de las personas con autismo dijo Coben en la conferencia "Neurofeedback, una esperanza para el autismo", que dictó ayer en la Policlínica Metropolitana es que hay un problema en las conexiones de las neuronas. En ocasiones existe una hiperconectividad, que se caracteriza por el exceso de carga en la transmisión de información; o hipoconectividad, que es el caso contrario.
En 2007 se publicó un estudio de Coben sobre la aplicación del Neurofeedback en autismo. En 2002, otros investigadores hicieron un trabajo parecido. Pero, en este caso, Coben proponía una innovación: el uso de un examen para determinar los lugares exactos del cerebro en los que se presentaba algún problema de conexión. En lugar de colocar los electrodos en cualquier lugar de la cabeza, se debían ubicar justo en las secciones donde se habían hallado inconvenientes.
Así sería mucho más efectivo.
Los resultados de sus experimentos fueron satisfactorios: 89% de los padres dijo que había mejoría y los síntomas se redujeron en 40%. En evaluaciones objetivas con exámenes neuropsicológicos y electroencefalogramas, también se encontró que la hiperconectividad de ciertas zonas del cerebro había reducido. Eso quiere decir que los pacientes se acercaron a los funcionamientos normales.
En otros estudios se trabajó con la hipoconectividad y con el desarrollo del lenguaje, y también se obtuvieron resultados positivos.
"Es una fisioterapia para el cerebro y los resultados son permanentes. No se enseñan destrezas, sino que se diseña un programa para modificar el funcionamiento del cerebro. El trabajo es natural, porque no hay descargas eléctricas que entren al cuerpo. La motivación viene del juego que está en la pantalla", explicó Coben.
Iniciativa venezolana. María de los Ángeles Ghersi, miembro de Fundación Humana, dijo que desde 1999 han trabajado con 1.300 pacientes que tienen Trastornos de Déficit de Atención solos o asociados a hiperactividad , ansiedad, migrañas, adicciones y mejoras de rendimiento. Hasta el momento, no lo han aplicado en autismo. Esperan hacerlo el año que viene.
Delgado indicó que para realizar el neurofeedback necesitan el examen de la conectividad del cerebro, que no está disponible en Venezuela. Por eso, contarán con el apoyo del equipo de Robert Coben.
"Enviaremos la información de los pacientes para que hagan la evaluación en Estados Unidos". Agregó que mientras más temprano se haga la intervención, será mucho mejor. Se necesita un mínimo de 20 sesiones de 45 minutos cada una y 2 veces a la semana.
En total son 10 o 15 semanas.
Cada sesión tiene un costo de 250 bolívares.
Fuente: El Nacional, Venezuela.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
El centro integral de autismo de Astrade comenzará a funcionar a principios de 2011
Espana:
El centro integral de la Asociación para la Atención a Personas con Autismo y con Trastornos del Desarrollo de la Región de Murcia (Astrade), ubicado en Molina de Segura, entrará en funcionamiento a principios del próximo año.
Así lo ha adelantado este miércoles el consejero de Política Social, Mujer e Inmigración, Joaquín Bascuñana, en el transcurso de la visita realizada a las instalaciones.
Esta nueva infraestructura está dividida en centro de día y residencia y cuenta con una capacidad de 60 plazas. Así, Política Social, que ha invertido en el proyecto 2,1 millones de euros (el 46 por ciento del presupuesto), concertará el próximo año 36 plazas asistenciales, 20 del centro de día y 16 de residencia, a lo que destinará 1,4 millones.
Este centro es el primero de estas características que se pone en marcha en la Región y está destinado a cubrir las necesidades de personas que padecen autismo, preparar a los más jóvenes en su transición a la vida adulta, ofrecer formación para insertarse en el mundo laboral, propiciar su mayor autonomía personal y mejorar su vida social.
En este sentido, Bascuñana ha manifestado su satisfacción por la puesta en marcha de este centro, que "se convierte en un servicio pionero en la Región en el que los usuarios recibirán una atención asistencial además de formación en aprendizajes básicos relacionados con las capacidades comunicativas, lingüísticas y sociales, y una preparación prelaboral adaptada a las características de cada persona".
Además de que se crean 15 nuevos puestos de trabajo con la entrada en funcionamiento del centro, según fuentes del Gobierno regional.
Respecto al centro de día, ocupa una superficie de 224 metros cuadrados en los que se incluyen tres talleres polivalentes y cuatro salas para tratamiento individualizado o en pequeños grupos, así como dependencias comunes (vestuarios, baños).
En cuanto a la residencia, está constituida por dos viviendas, de cinco y cuatro dormitorios, y ha sido diseñada como un espacio muy similar a una vivienda habitual para poder ofrecer a los residentes un ambiente normalizado en el que desarrollar lazos familiares y de compañerismo.
El centro integral de la Asociación para la Atención a Personas con Autismo y con Trastornos del Desarrollo de la Región de Murcia (Astrade), ubicado en Molina de Segura, entrará en funcionamiento a principios del próximo año.
Así lo ha adelantado este miércoles el consejero de Política Social, Mujer e Inmigración, Joaquín Bascuñana, en el transcurso de la visita realizada a las instalaciones.
Esta nueva infraestructura está dividida en centro de día y residencia y cuenta con una capacidad de 60 plazas. Así, Política Social, que ha invertido en el proyecto 2,1 millones de euros (el 46 por ciento del presupuesto), concertará el próximo año 36 plazas asistenciales, 20 del centro de día y 16 de residencia, a lo que destinará 1,4 millones.
Este centro es el primero de estas características que se pone en marcha en la Región y está destinado a cubrir las necesidades de personas que padecen autismo, preparar a los más jóvenes en su transición a la vida adulta, ofrecer formación para insertarse en el mundo laboral, propiciar su mayor autonomía personal y mejorar su vida social.
En este sentido, Bascuñana ha manifestado su satisfacción por la puesta en marcha de este centro, que "se convierte en un servicio pionero en la Región en el que los usuarios recibirán una atención asistencial además de formación en aprendizajes básicos relacionados con las capacidades comunicativas, lingüísticas y sociales, y una preparación prelaboral adaptada a las características de cada persona".
Además de que se crean 15 nuevos puestos de trabajo con la entrada en funcionamiento del centro, según fuentes del Gobierno regional.
Respecto al centro de día, ocupa una superficie de 224 metros cuadrados en los que se incluyen tres talleres polivalentes y cuatro salas para tratamiento individualizado o en pequeños grupos, así como dependencias comunes (vestuarios, baños).
En cuanto a la residencia, está constituida por dos viviendas, de cinco y cuatro dormitorios, y ha sido diseñada como un espacio muy similar a una vivienda habitual para poder ofrecer a los residentes un ambiente normalizado en el que desarrollar lazos familiares y de compañerismo.
Rebasa Pasitos meta en colecta anual por el Autismo.
Tijuana , Baja california.
El pasado 6 de noviembre, Pasitos Preescolar Especial A.C. concluyó su campaña anual “Ayudando a niños con Autismo” con la tradicional colecta en la cual participaron medios de comunicación, diversas instituciones educativas, empresas comprometidas con la niñez y la sociedad tijuanense.
El monto recaudado fue de $203,739.93 pesos superando la meta impuesta el año pasado de $200,000.00, el recurso recaudado será destinado para el tratamiento de los más de 100 niños con Autismo y otros trastornos que son atendidos en Pasitos.
La colecta se llevó a cabo en 18 puntos estratégicos de la ciudad con mucho entusiasmo los voluntarios se dieron cita a las 8:00 horas para iniciar con su labor invitando a conductores y transeúntes a donar “un peso o más para los niños con Autismo” dando termino a la actividad a las 16:00 horas.
El pasado 6 de noviembre, Pasitos Preescolar Especial A.C. concluyó su campaña anual “Ayudando a niños con Autismo” con la tradicional colecta en la cual participaron medios de comunicación, diversas instituciones educativas, empresas comprometidas con la niñez y la sociedad tijuanense.
El monto recaudado fue de $203,739.93 pesos superando la meta impuesta el año pasado de $200,000.00, el recurso recaudado será destinado para el tratamiento de los más de 100 niños con Autismo y otros trastornos que son atendidos en Pasitos.
La colecta se llevó a cabo en 18 puntos estratégicos de la ciudad con mucho entusiasmo los voluntarios se dieron cita a las 8:00 horas para iniciar con su labor invitando a conductores y transeúntes a donar “un peso o más para los niños con Autismo” dando termino a la actividad a las 16:00 horas.
Autismo Burgos recibe el premio Ángel Riviere por buenas prácticas
En Burgos
La Asociación Autismo Burgos recibió un accésit en los premios Ángel Riviere entregados durante el XV Congreso de la Asociación Española de Profesionales del Autismo (Aetapi) que se celebraba en Zaragoza hasta el pasado 20 de noviembre.
El galardón reconoce las buenas prácticas de las agrupaciones que trabajan en este ámbito.
Autismo Burgos presentó su programa de salud bajo el título 'Desarrollo del bienestar físico dentro del modelo de calidad de vida'. «La buena práctica que se lleva desarrollando desde hace varios años en todos los centros de la entidad, parte del análisis de los problemas de salud que presentan las personas con TEA, derivados de su trastorno y de las dificultades de acceso al sistema sanitario que presentan», indican desde la agrupación.
Así, «atendiendo a estas dos condiciones, así como al derecho de dichas personas a la atención sanitaria en igualdad de condiciones que el resto de las personas y a los principios de calidad de vida», Autismo Burgos ha desarrollado e implantado una serie de medidas encaminadas a mejorar y potenciar la salud y la calidad de vida de las personas con trastornos del espectro autista (TEA).
En este sentido, destacan las revisiones ginecológicas, la atención bucodental, el apoyo y la coordinación con los especialistas médicos, programas de sensibilización al entorno sanitario o protocolos de riesgos y de medicación como algunas de las medidas que conforman parte del programa de salud en su conjunto.
Autismo Burgos presentó además iniciativas como las aulas estables en el colegio Sagrado Corazón de Jesús, la vivienda 'La Casa del Cerezo' o programa informático Elige, entre otras.
La Asociación Autismo Burgos recibió un accésit en los premios Ángel Riviere entregados durante el XV Congreso de la Asociación Española de Profesionales del Autismo (Aetapi) que se celebraba en Zaragoza hasta el pasado 20 de noviembre.
El galardón reconoce las buenas prácticas de las agrupaciones que trabajan en este ámbito.
Autismo Burgos presentó su programa de salud bajo el título 'Desarrollo del bienestar físico dentro del modelo de calidad de vida'. «La buena práctica que se lleva desarrollando desde hace varios años en todos los centros de la entidad, parte del análisis de los problemas de salud que presentan las personas con TEA, derivados de su trastorno y de las dificultades de acceso al sistema sanitario que presentan», indican desde la agrupación.
Así, «atendiendo a estas dos condiciones, así como al derecho de dichas personas a la atención sanitaria en igualdad de condiciones que el resto de las personas y a los principios de calidad de vida», Autismo Burgos ha desarrollado e implantado una serie de medidas encaminadas a mejorar y potenciar la salud y la calidad de vida de las personas con trastornos del espectro autista (TEA).
En este sentido, destacan las revisiones ginecológicas, la atención bucodental, el apoyo y la coordinación con los especialistas médicos, programas de sensibilización al entorno sanitario o protocolos de riesgos y de medicación como algunas de las medidas que conforman parte del programa de salud en su conjunto.
Autismo Burgos presentó además iniciativas como las aulas estables en el colegio Sagrado Corazón de Jesús, la vivienda 'La Casa del Cerezo' o programa informático Elige, entre otras.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Whole foods, nutritional supplements help family battling autism
COXSACKIE — With the number of children being diagnosed with autism rising at an alarming rate – the Centers for Disease Control and Prevention now say one in every 110 children has the disorder, including one in seventy boys – parents are looking for any way they can help their children deal with or even overcome it.
For one family in Coxsackie whose son has autism, taking a whole foods nutritional approach, including a battalion of nutritional supplements, has made all the difference.
Crystal Palmer-Bull, an outspoken advocate for families and children impacted by autism, says she has seen dramatic results in her six-year-old son, Jackson, after she drastically changed his diet. While the approach may not work for all children on the autism spectrum, she said it might help some, and she wanted to spread the word.
Her son was diagnosed with “pervasive developmental disorder/not otherwise specified”, one of five possible autism diagnoses, after he was evaluated by a speech pathologist, developmental pediatrician and hearing specialist. For years, the family struggled with the challenges children with autism face.
Palmer-Bull said she noticed differences in her son before he was even a year-and-a-half old.
“At 15 months, he started to drop off on his developmental milestones,” Palmer-Bull said. “He had the right amount of words at 12 months – he actually started saying ‘dada’ at five months – but between 15 and 18 months we started noticing that the words turned to grunts, and his speech was regressing. He also started having trouble sustaining eye contact.”
Despite the fact that those are hallmark symptoms for autistic children, Jackson’s first pediatrician failed to diagnose him. But persistent in her search for a diagnosis, Palmer-Bull ultimately saw a pediatrician who immediately knew what was going on.
After years of research and looking for a way to help her son, she decided to look into an organic nutritional approach.
“A lot of people think autism is something in the child’s head, but we know it is something throughout their body,” Palmer-Bull said. “I think it is GI- (gastrointestinal) and immune-related.”
Armed with the knowledge that Jackson was also plagued by a variety of gastrointestinal difficulties, she decided to look into what she could do.
“My theory was that he had tremendous GI problems and tremendous body flora problems,” she said. “He was actually born with a yeast infection. I think his body had an imbalance in his flora, and I believe he had major food allergies.”
Added to these difficulties was the fact that Palmer-Bull’s family has an MTHFR gene variant, a genetic blood clotting disorder that renders the body incapable of properly processing the vitamins B6, B12 and folic acid. MTHFR is fairly common in the Caucasian population.
And if the body can’t process those vitamins, that means there is a huge vitamin deficiency if you rely on synthetic vitamins – like those found in fortified foods - your body can’t handle.
“Logic would tell you if your body can’t process synthetic vitamins and you are eating processed foods, you may think you are getting your daily recommended dose of these vitamins, but your body is not absorbing them,” Palmer-Bull said. “So it makes sense that by eliminating non-synthetic sources of those vitamins, this is a big part of his recovery.”
So the family looked at a whole foods approach – eating foods in as natural a state as possible, without the preservatives and synthetic vitamins prevalent in most store-bought foods. They also added very high doses of probiotics, which are found in high amounts in foods like naturally produced yogurts.
Before starting the new diet, Palmer-Bull said she talked to Jackson’s pediatrician about what she wanted to try. “When I brought the diet to the physician and told her I wanted to try whole foods, vitamins and digestive enzymes – which help break down the food – along with very high doses of probiotics, which are for the microflora, the doctor said they are all natural ingredients so it can hurt. She said it might help, but there was no guarantee.”
So they switched from regular milk to goat’s milk, which she milked herself using a goat “loaned” to her by a woman she met on the Internet. She now has her own mini-goat, as well as chickens so she can prepare her own organic eggs, vegetables she grows in her own garden, and a diet filled with homemade foods using natural ingredients.
“He slowly came back to us,” Palmer-Bull said. “Within months, the words started coming back – he started with one word and pointing, which autistic children have difficulty with. He stopped doing the repetitive actions common to autistic children, and he became more social and active. I knew we were on to something. It was slow, but it was progress.”
One of the most dramatic changes came after Jackson had his first glass of raw goat’s milk.
“To our surprise, after his first glass of goat’s milk he walked up to me, got right in my face – which autistics don’t do - and he said, “mom, mom, mom”. My husband and I looked at each other and said, we need more goats,” she said with a smile.
“I have never seen anything like it,” said Hank Palmer, Jackson’s grandfather.
The dietary changes also helped their daughter, who has ADHD, or Attention Deficit/Hyperactivity Disorder, Palmer-Bull said. The changes have not been as dramatic – largely because her disorder was not as marked or noticeable – but there have been improvements in the classroom and even on the sports field.
Recently, because of economic challenges the family was unable to purchase all the expensive nutritional supplements, and they noticed some regression back to autistic behaviors. But once the supplements were resumed, progress began once again.
According to Jackson’s first grade teacher, she, too, has noticed a small difference since Jackson started taking his supplements again. “We are noticing slight changes,” teacher Erin Donlon said. “In the beginning, he was very distractible and he wasn’t able to be independent at all in everyday tasks, like hanging up his coat. But in the last week or so we noticed he is a little more independent, and instead of me prompting him letter by letter to spell out a word, he can write it on his own. They are subtle changes. I don’t know what to attribute it to, but it is progress.”
A student at Coxsackie Elementary School, Jackson was even selected to receive a Super Kid certificate – several times, in fact, over the past few months.
In addition to the nutritional changes, Palmer-Bull said a big component of Jackson’s recovery has been the entire family working together. Jackson’s sister works with him on his social skills – even letting him tag along when she goes out with her friends – and his grandfather takes a more demanding approach. Hank Palmer said he pushes Jackson to achieve the most that he can.
Once, in fact, when Jackson was having difficulty with potty training – another challenge for autistic children – Palmer told the youngster he would take him on vacation to California, but only if he learned to use the potty. Jackson never needed a diaper again, they said.
Now, he is not only improving in the classroom, he has developed his own friendships and even plays T-ball and flag football.
With all those improvements, you are not likely to find any processed foods at the Palmer-Bull home, and they don’t eat anything that has the word “fortified” on the box. Instead, they focus on foods in their natural state, like organic eggs they hatch themselves, fruits, nuts, seeds, gluten-free cereals and raw goat’s milk. Palmer-Bull also makes lots of her own foods using all-natural ingredients, like homemade ice cream and cheese – both made with goat’s milk - and homemade yogurt and granola bars. And, of course, she grows her own vegetables in the backyard.
Once unwilling to eat meat, Jackson now does so with gusto. “As he has recovered, his diet has actually expanded,” Palmer-Bull said. “He used to eat only certain foods, and he wouldn’t eat meat at all, but now he does.”
While taking a nutritional approach is not a cure-all for all families dealing with autism, Palmer-Bull wanted those who could benefit to know of it so they can give it a try. “Not every kid is on the autism spectrum for the same reason, and this won’t work for everyone, but it worked for us,” Palmer-Bull said. “I believe the MTHFR variant played a role in our case, so I think getting this approach out there could help a portion of autistic children.”
For the Palmer-Bull family, at least, the approach worked in dramatic fashion.
“I used to be scared what would happen to him in the future when my husband and I aren’t around,” she said with a tear in her eye. “But I’m not afraid anymore.”
For one family in Coxsackie whose son has autism, taking a whole foods nutritional approach, including a battalion of nutritional supplements, has made all the difference.
Crystal Palmer-Bull, an outspoken advocate for families and children impacted by autism, says she has seen dramatic results in her six-year-old son, Jackson, after she drastically changed his diet. While the approach may not work for all children on the autism spectrum, she said it might help some, and she wanted to spread the word.
Her son was diagnosed with “pervasive developmental disorder/not otherwise specified”, one of five possible autism diagnoses, after he was evaluated by a speech pathologist, developmental pediatrician and hearing specialist. For years, the family struggled with the challenges children with autism face.
Palmer-Bull said she noticed differences in her son before he was even a year-and-a-half old.
“At 15 months, he started to drop off on his developmental milestones,” Palmer-Bull said. “He had the right amount of words at 12 months – he actually started saying ‘dada’ at five months – but between 15 and 18 months we started noticing that the words turned to grunts, and his speech was regressing. He also started having trouble sustaining eye contact.”
Despite the fact that those are hallmark symptoms for autistic children, Jackson’s first pediatrician failed to diagnose him. But persistent in her search for a diagnosis, Palmer-Bull ultimately saw a pediatrician who immediately knew what was going on.
After years of research and looking for a way to help her son, she decided to look into an organic nutritional approach.
“A lot of people think autism is something in the child’s head, but we know it is something throughout their body,” Palmer-Bull said. “I think it is GI- (gastrointestinal) and immune-related.”
Armed with the knowledge that Jackson was also plagued by a variety of gastrointestinal difficulties, she decided to look into what she could do.
“My theory was that he had tremendous GI problems and tremendous body flora problems,” she said. “He was actually born with a yeast infection. I think his body had an imbalance in his flora, and I believe he had major food allergies.”
Added to these difficulties was the fact that Palmer-Bull’s family has an MTHFR gene variant, a genetic blood clotting disorder that renders the body incapable of properly processing the vitamins B6, B12 and folic acid. MTHFR is fairly common in the Caucasian population.
And if the body can’t process those vitamins, that means there is a huge vitamin deficiency if you rely on synthetic vitamins – like those found in fortified foods - your body can’t handle.
“Logic would tell you if your body can’t process synthetic vitamins and you are eating processed foods, you may think you are getting your daily recommended dose of these vitamins, but your body is not absorbing them,” Palmer-Bull said. “So it makes sense that by eliminating non-synthetic sources of those vitamins, this is a big part of his recovery.”
So the family looked at a whole foods approach – eating foods in as natural a state as possible, without the preservatives and synthetic vitamins prevalent in most store-bought foods. They also added very high doses of probiotics, which are found in high amounts in foods like naturally produced yogurts.
Before starting the new diet, Palmer-Bull said she talked to Jackson’s pediatrician about what she wanted to try. “When I brought the diet to the physician and told her I wanted to try whole foods, vitamins and digestive enzymes – which help break down the food – along with very high doses of probiotics, which are for the microflora, the doctor said they are all natural ingredients so it can hurt. She said it might help, but there was no guarantee.”
So they switched from regular milk to goat’s milk, which she milked herself using a goat “loaned” to her by a woman she met on the Internet. She now has her own mini-goat, as well as chickens so she can prepare her own organic eggs, vegetables she grows in her own garden, and a diet filled with homemade foods using natural ingredients.
“He slowly came back to us,” Palmer-Bull said. “Within months, the words started coming back – he started with one word and pointing, which autistic children have difficulty with. He stopped doing the repetitive actions common to autistic children, and he became more social and active. I knew we were on to something. It was slow, but it was progress.”
One of the most dramatic changes came after Jackson had his first glass of raw goat’s milk.
“To our surprise, after his first glass of goat’s milk he walked up to me, got right in my face – which autistics don’t do - and he said, “mom, mom, mom”. My husband and I looked at each other and said, we need more goats,” she said with a smile.
“I have never seen anything like it,” said Hank Palmer, Jackson’s grandfather.
The dietary changes also helped their daughter, who has ADHD, or Attention Deficit/Hyperactivity Disorder, Palmer-Bull said. The changes have not been as dramatic – largely because her disorder was not as marked or noticeable – but there have been improvements in the classroom and even on the sports field.
Recently, because of economic challenges the family was unable to purchase all the expensive nutritional supplements, and they noticed some regression back to autistic behaviors. But once the supplements were resumed, progress began once again.
According to Jackson’s first grade teacher, she, too, has noticed a small difference since Jackson started taking his supplements again. “We are noticing slight changes,” teacher Erin Donlon said. “In the beginning, he was very distractible and he wasn’t able to be independent at all in everyday tasks, like hanging up his coat. But in the last week or so we noticed he is a little more independent, and instead of me prompting him letter by letter to spell out a word, he can write it on his own. They are subtle changes. I don’t know what to attribute it to, but it is progress.”
A student at Coxsackie Elementary School, Jackson was even selected to receive a Super Kid certificate – several times, in fact, over the past few months.
In addition to the nutritional changes, Palmer-Bull said a big component of Jackson’s recovery has been the entire family working together. Jackson’s sister works with him on his social skills – even letting him tag along when she goes out with her friends – and his grandfather takes a more demanding approach. Hank Palmer said he pushes Jackson to achieve the most that he can.
Once, in fact, when Jackson was having difficulty with potty training – another challenge for autistic children – Palmer told the youngster he would take him on vacation to California, but only if he learned to use the potty. Jackson never needed a diaper again, they said.
Now, he is not only improving in the classroom, he has developed his own friendships and even plays T-ball and flag football.
With all those improvements, you are not likely to find any processed foods at the Palmer-Bull home, and they don’t eat anything that has the word “fortified” on the box. Instead, they focus on foods in their natural state, like organic eggs they hatch themselves, fruits, nuts, seeds, gluten-free cereals and raw goat’s milk. Palmer-Bull also makes lots of her own foods using all-natural ingredients, like homemade ice cream and cheese – both made with goat’s milk - and homemade yogurt and granola bars. And, of course, she grows her own vegetables in the backyard.
Once unwilling to eat meat, Jackson now does so with gusto. “As he has recovered, his diet has actually expanded,” Palmer-Bull said. “He used to eat only certain foods, and he wouldn’t eat meat at all, but now he does.”
While taking a nutritional approach is not a cure-all for all families dealing with autism, Palmer-Bull wanted those who could benefit to know of it so they can give it a try. “Not every kid is on the autism spectrum for the same reason, and this won’t work for everyone, but it worked for us,” Palmer-Bull said. “I believe the MTHFR variant played a role in our case, so I think getting this approach out there could help a portion of autistic children.”
For the Palmer-Bull family, at least, the approach worked in dramatic fashion.
“I used to be scared what would happen to him in the future when my husband and I aren’t around,” she said with a tear in her eye. “But I’m not afraid anymore.”
Emanuel David desafía su autismo nadando con delfines
Tortola. Primero, un paso tímido. Luego, sonidos, palabras, grititos cortos de alegría y movimientos de excitación con las manos. Finalmente, risas y un besito.
Así el niño Emanuel David Soto Dorta, quien padece de autismo, disfrutó de varias sesiones de nado con delfines en la cercana isla de Tortola, la semana pasada.
El pequeño de tres años de edad compartió, principalmente, con el delfín llamado Neptuno, un macho joven que interactuó con mucho cuidado y con una conmovedora ternura al menor.
“Todo es posible”, decía por ocasiones Emanuel David, quien no logra concentrarse y carece de destrezas sociales.
El juguetón Neptuno -de cuatro años- comenzó deslizándose suavemente y muy lento frente al niño que se encontraba en los brazos de la entrenadora Paulina Zambrano.
Las primeras visitas del mamífero fueron ignoradas por el niño, quien meneaba la cabeza en semicírculos y movía los ojos de lado a lado con miradas un tanto perdidas. “Mira el delfín, Ema”, le decía Zambrano.
Emanuel se concentraba por segundos al pasar el animal, pero luego su mirada se perdía en el cielo y en los alrededores. “Delfín con ‘D’”, murmuró el menor oriundo de Camuy en determinado momento.
Cada vez que el delfín pasaba frente al niño, su expresión cambiaba. Comenzaba a hablar, murmurar, tararear alguna canción con las palabras que escuchaba a su alrededor y aleteaba las manos.
Tocaba a Neptuno cuando éste se acercaba a su cara y le hacía ruidos con la boca, a manera de trompetillas. Luego se tapaba los oídos con las manos cuando el mamífero respondía con su chillido.
Fue impresionante. El delfín le lanzaba agua y Emanuel reía y tarareaba. Abría la boca en forma de asombro. “Suave”, repetía el niño al tocar la piel resbalosa del mamífero acuático del centro Dolphin Discovery, ubicado en el territorio más grande de las Islas Vírgenes británicas.
“Dale un besito”, le pidió Iris Viviana Dorta Aguilar, madre del menor, quien de inmediato le plantó un beso en la nariz al animal a la vez que balbuceaba palabras.
Después de la primera sesión, Iris Viviana comenzó a ver pequeñas diferencias en el comportamiento de su hijo.
“Ya tuvo el cambio al darle una orden y ejecutarla... él no lo hacía. Como está con catarrito, le di la toallita y le dije: ‘límpiate la nariz’, y él lo hizo. Antes no lo hacía”, compartió la progenitora, quien viajó junto a su madre, Higinia Aguilar, para la experiencia.
“Cuando llegamos la primera vez, se emocionó y dijo: ‘¡Delfines, delfines!’, pero cuando entró al agua, tardó casi media hora en atreverse a tocarlo”, añadió Iris Viviana, quien labora en una farmacia en Quebradillas.
“En el segundo intento le dio un besito a los delfines”, mencionó la orgullosa madre, quien no podía parar de agradecerles al acuario Dolphin Discovery y al hotel Nanny Cay, la donación de las sesiones de nado y la estadía, gracias a la intervención de la telerreportera Susan Soltero (Univisión Puerto Rico).
Según comenta Iris Viviana, se supone que a su edad Emanuel dibuje círculos y garabatos, pero sólo traza líneas.
“En estos días me ha hecho diferentes garabatos y yo... aplaudiéndolo”, destacó. La delfinoterapia le fue recomendada por el psicólogo Josué Vega.
El gerente general del Dolphin Discovery, Carlos Guerrero, explicó a Primera Hora que los delfines, al igual que los seres humanos, tienen sus personalidades. Por tanto, no todos éstos pueden utilizarse para terapias y, mucho menos para casos de niños con condiciones como el autismo.
“Estamos trabajando con unos animales que son más pacientes, que les gusta mucho convivir, que no están nerviosos. Emanuel tiene el problema de que no se concentra por mucho tiempo, así que si podemos tener un delfín que esté bien con eso, podemos estar horas con él”, añadió Guerrero sobre la selección de Neptuno para trabajar con Emanuel. El niño, además, nadó con Luna y Aníbal.
¿Qué es la delfinoterapia?
Este término se utiliza para describir la interacción de personas con delfines dentro de piscinas de zoológicos y acuarios. Esta actividad mejora la calidad de vida de niños que padecen discapacidades relacionadas con el sistema nervioso central, mujeres embarazadas y adultos con adicciones, según algunos expertos.
Beneficios:
Mejora el estado anímico y psíquico Más seguridad en uno mismo Mejora el autocontrol mental Aumenta el interés por relacionarse con el entorno Mejora el tono muscular (por el ejercicio) También, se piensa que el sistema de navegación de estos animales, que utilizan un sonar que emite vibraciones ultrasónicas, estimula el desarrollo de las células del cerebro.
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